¿Preferís probar una pizza o que te cuenten el sabor que tiene?
¿Preferís probar una pizza o que te cuenten el sabor que tiene?



Ya se que es media ilógica la pregunta, pero me da el pie para contarte que diversos estudios confirmaron que el cerebro retiene diez veces más lo que ve que lo que escucha…
De los cinco sentidos que tiene el ser humano, el visual es el que más información capta, y por consecuencia, el más influyente en la experiencia humana. Es por eso que cuando cerramos los ojos se abre una “nueva realidad”, mucho más sensorial y corporal, a la que no atendemos diariamente por una obstrucción total del sentido principal.
Volviendo al tema de la pizza, existe una gran diferencia entre explicar lo que hacés y demostrarlo. Esta es una máxima que se puede aplicar a cualquier aspecto de nuestras vidas, pero si lo llevamos más específicamente al marketing, es lo que define si alguien confía en vos o no.
Y generar credibilidad en tu audiencia es importantísimo, principalmente para resguardarse de la ola de opinólogos y la saturación actual de los mercados: las redes están colmadas de gurús, vendedores de cursos e influencers que alegan portar con “la verdad”, y eso con el tiempo terminó generando desconfianza en todos los que se dedican a ofrecer algo parecido.
Con las marcas pasa lo mismo, la mayoría de los negocios tienen un comportamiento similar en redes: explican lo que hacen y acompañan con algunas piezas audiovisuales. Pero como se evidenció arriba, lo que más efectividad genera es demostrar sin vender directamente. ¿Cuántas veces escuchaste la frase “una acción vale más que mil palabras”? No hables demasiado, mostrá más.
A todo este entramado que acabamos de explicar se le llama contenido empírico.
Cuando haces visible el proceso (con total honestidad), generas credibilidad inmediata.
Te doy un ejemplo: nosotros como empresa no vamos a decirte “te acompañamos y asesoramos en tu aventura en las redes…”, porque preferimos mostrarte cómo tratamos a nuestros clientes, los resultados que les generamos y los feedbacks que nos fueron dando con el pasar del tiempo. No hace falta explicar nada, esas imágenes van a hablar por sí mismas.
Ya se que es media ilógica la pregunta, pero me da el pie para contarte que diversos estudios confirmaron que el cerebro retiene diez veces más lo que ve que lo que escucha…
De los cinco sentidos que tiene el ser humano, el visual es el que más información capta, y por consecuencia, el más influyente en la experiencia humana. Es por eso que cuando cerramos los ojos se abre una “nueva realidad”, mucho más sensorial y corporal, a la que no atendemos diariamente por una obstrucción total del sentido principal.
Volviendo al tema de la pizza, existe una gran diferencia entre explicar lo que hacés y demostrarlo. Esta es una máxima que se puede aplicar a cualquier aspecto de nuestras vidas, pero si lo llevamos más específicamente al marketing, es lo que define si alguien confía en vos o no.
Y generar credibilidad en tu audiencia es importantísimo, principalmente para resguardarse de la ola de opinólogos y la saturación actual de los mercados: las redes están colmadas de gurús, vendedores de cursos e influencers que alegan portar con “la verdad”, y eso con el tiempo terminó generando desconfianza en todos los que se dedican a ofrecer algo parecido.
Con las marcas pasa lo mismo, la mayoría de los negocios tienen un comportamiento similar en redes: explican lo que hacen y acompañan con algunas piezas audiovisuales. Pero como se evidenció arriba, lo que más efectividad genera es demostrar sin vender directamente. ¿Cuántas veces escuchaste la frase “una acción vale más que mil palabras”? No hables demasiado, mostrá más.
A todo este entramado que acabamos de explicar se le llama contenido empírico.
Cuando haces visible el proceso (con total honestidad), generas credibilidad inmediata.
Te doy un ejemplo: nosotros como empresa no vamos a decirte “te acompañamos y asesoramos en tu aventura en las redes…”, porque preferimos mostrarte cómo tratamos a nuestros clientes, los resultados que les generamos y los feedbacks que nos fueron dando con el pasar del tiempo. No hace falta explicar nada, esas imágenes van a hablar por sí mismas.
Ya se que es media ilógica la pregunta, pero me da el pie para contarte que diversos estudios confirmaron que el cerebro retiene diez veces más lo que ve que lo que escucha…
De los cinco sentidos que tiene el ser humano, el visual es el que más información capta, y por consecuencia, el más influyente en la experiencia humana. Es por eso que cuando cerramos los ojos se abre una “nueva realidad”, mucho más sensorial y corporal, a la que no atendemos diariamente por una obstrucción total del sentido principal.
Volviendo al tema de la pizza, existe una gran diferencia entre explicar lo que hacés y demostrarlo. Esta es una máxima que se puede aplicar a cualquier aspecto de nuestras vidas, pero si lo llevamos más específicamente al marketing, es lo que define si alguien confía en vos o no.
Y generar credibilidad en tu audiencia es importantísimo, principalmente para resguardarse de la ola de opinólogos y la saturación actual de los mercados: las redes están colmadas de gurús, vendedores de cursos e influencers que alegan portar con “la verdad”, y eso con el tiempo terminó generando desconfianza en todos los que se dedican a ofrecer algo parecido.
Con las marcas pasa lo mismo, la mayoría de los negocios tienen un comportamiento similar en redes: explican lo que hacen y acompañan con algunas piezas audiovisuales. Pero como se evidenció arriba, lo que más efectividad genera es demostrar sin vender directamente. ¿Cuántas veces escuchaste la frase “una acción vale más que mil palabras”? No hables demasiado, mostrá más.
A todo este entramado que acabamos de explicar se le llama contenido empírico.
Cuando haces visible el proceso (con total honestidad), generas credibilidad inmediata.
Te doy un ejemplo: nosotros como empresa no vamos a decirte “te acompañamos y asesoramos en tu aventura en las redes…”, porque preferimos mostrarte cómo tratamos a nuestros clientes, los resultados que les generamos y los feedbacks que nos fueron dando con el pasar del tiempo. No hace falta explicar nada, esas imágenes van a hablar por sí mismas.

