El programa (no) secreto

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Lucas Ribonetto

Ahondemos en los experimentos realizados por la CIA para probar cuán profunda y efectiva puede ser la manipulación de los patrones mentales de las personas, con el objetivo de lograr el único deseo de todos los estados: control.

¿Qué tal si te digo que lo que creías espontáneo, como las emociones, se puede diseñar, modificar o inducir a un cambio forzado sin que te des cuenta?

Pareciera ser un capítulo de tu serie de ficción favorita, pero en realidad es la puerta de entrada a un mundo oscuro, perverso y, a la vez, desolador. Hoy quiero que interioricemos en una aventura que cambió la historia de la humanidad: el “MK-Ultra Project” desarrollado por la CIA (Central Intelligence Agency o Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos de América).

Recordemos que esta agencia fue creada en 1947, post II Guerra Mundial, pero tiene sus orígenes en la OSS (Office of Strategic Services u Oficina de Servicios Estratégicos), un servicio de inteligencia concebido para desestabilizar a las Potencias del Eje durante el conflicto global. Esto quiere decir que la CIA es una agencia de inteligencia creada postguerra y en tiempos de supuesta paz. 

En 1953 el director Allen W. Dulles toma la decisión de comenzar con la investigación de la “modificación de la conducta”. Para esto, utiliza dosis de Ácido Lisérgico Dietilamida (conocido como LSD), hipnosis, privación sensorial y electroshock, entre otras formas de manipulación. Por supuesto que muchas de estas pruebas eran con sujetos que no daban su consentimiento. Hay dos casos icónicos:


Operation Midnight Climax (OMIC) – “experimentos” en burdeles:

Este subprograma consistió en montar, de forma encubierta, espacios repletos de cámaras, micrófonos, habitaciones falsas con vidrio espejado, etcétera. La operación la condujo George Hunter White bajo la órbita de Sidney Gottlieb. El modus operandi era el siguiente:

Se les suministraba dosis de LSD a los clientes y luego eran expuestos a distintos tipos de estímulos para evaluar su comportamiento (alcohol, sexo, presión social). El objetivo era observar, a través de estas estructuras llamadas safehouses, si el sujeto se deshinibía o confesaba algún tipo de “secreto” o acto que, estando lúcido, no mencionaría ni por asomo. Esto fue como llevar el laboratorio a entornos reales con sujetos que no sabían que estaban siendo utilizados como conejillos de India. 

En 1977 el Senado de los Estados Unidos subrayó que, por la destrucción deliberada de archivos y la falta de protocolos, el daño real puede que “nunca se conozca”.

¿Qué organismo estatal que vela por la seguridad de una Nación le propiciaría semejante acto de abuso a un simple ciudadano?

“De-patterning” y “Psychic Driving” en el Allan Memorial Institute:

El Dr. Ewen Cameron era un psiquiatra que desarrolló técnicas para “reiniciar” la mente de sus pacientes, y el modus operandi contemplaba dos facetas:

  • De-Patterning: Golpes de electroshock de alta intensidad + sueño inducido prolongado + cócteles de fármacos muchas veces complementados con LSD.

  • Psychic Driving: Repetición forzada de mensajes grabados durante horas, días y semanas. 

Parte de este trabajo recibió financiamiento de, por supuesto, el proyecto MK-Ultra vía entidades fantasmas como la Society for the Investigation of Human Ecology.

El funcionamiento era el siguiente:

Tras desestructurar la mente de la persona a través de la pérdida de la memoria, se le suministraban miles de repeticiones de frases grabadas en altavoces, en ocasiones durante semanas. La búsqueda era el reaprendizaje emocional y conductual.

Tomar una mente, borrar sus recuerdos y reescribir una historia completa en ella. Suena a ciencia ficción, pero fue (y tal vez lo es) real. “Allan” era el nombre con el que se conocía al hospital en el que Cameron trabajaba, siendo considerado como una eminencia de la psiquiatría a nivel global. Uno de los casos más conocidos es este:

Lana Ponting ingresó al hospital porque tenía problemas con sus padres y un juez ordenó que la entonces adolescente de 16 años recibiera tratamiento por tener conducta "desobediente". "No me gustaba el aspecto del lugar. No parecía un hospital para mí", le dice a la BBC. 

Asi es como Lana comenzó a transitar una fase de “exploración”, mencionado así el proceso de repetir grabaciones en loop durante tiempos prolongados por el propio Cameron. "Se repetía una y otra vez: eres una chica buena, eres una chica mala", recuerda Lana.

Los registros médicos muestran que a Ponting se le administró LSD, así como fármacos como el amital sódico, un barbitúrico; desoxina, un estimulante; además de gas óxido nitroso, un sedante conocido como gas de la risa.

"Para el 30 de abril, la paciente había tenido exploraciones… se había vuelto bastante tensa y extremadamente violenta cuando se le administró óxido nitroso, lanzándose medio fuera de la cama y comenzando a gritar", escribió Cameron en uno de sus archivos médicos, que Ponting obtuvo mediante una solicitud de acceso a información.

Lo más fuerte de todo es que Lana no recordaba haber participado de los experimentos. "A veces me despierto gritando en la noche por lo que pasó", señala.

La era de la publicidad

Hoy en día, el laboratorio está en nuestra mano y se llama celular. Las estrategias de Cameron dan sus frutos y, si naciste en Argentina, probablemente sepas que “Marolio le da sabor a tu vida” o que “Quilmes es el sabor del encuentro”, o incluso que “El Koh-i-Noor es el Koh-i-Noor, poderoso el chiquitín”. No importa si naciste en otra parte del mundo, recordá algún anuncio que haya quedado grabado en tu mente.

Lo más gracioso es que es probable que todas estas frases se hayan repetido con la misma musicalidad, al tempo correcto y tal vez te hayan sacado una sonrisa. El anclaje es emocional y en tu inconsciente quedó grabado que para que un encuentro sea “sabroso”, la cerveza es importante; o que unos fideos de paquete le dan sentido a tu vida.

Los anuncios abundan en todo tipo de plataforma que consumimos, hace muchos años veíamos videos en YouTube sin ningún tipo de publicidad; hoy en día hay que pagar para no verla. Hace no mucho tiempo, Facebook era un espacio virtual donde la gente interactuaba y compartía parte de su vida con las personas que quería; hoy Meta es el grupo que posee los servicios de comunicación más usados en el mundo y reúne alrededor de 3.500.000.000 de usuarios activos diariamente. WeChat hace lo propio en China y toda persona que no la tenga instalada en su móvil no puede vivir en la sociedad, ya que no tiene acceso a ninguna billetera virtual, entre otras cosas.

En fin, estamos en la era de la digitalización y ya suena raro hablar de leer libros, estar en silencio, razonar o descubrir algo por nuestros propios medios sin preguntarle a ChatGPT o, incluso, interactuar con otro ser humano cara a cara.

Anuncios everywhere, donde vayas, donde estés, cuándo sea y cómo sea. No importa las formas, importa que tu cerebro esté siendo estimulado una y otra vez, de forma repetitiva y consistente, para que mágicamente emerja de vos el deseo de consumir algún tipo de producto. 

¿Te das cuenta? La clave está en que creas que sos vos quien toma las decisiones.

Marketing

Desde que me sumergí en el mundo del marketing y la publicidad me di cuenta que, si vivís en una ciudad grande, no es necesario que vayas a la universidad o instituto que te enseña sobre estos temas; es cuestión de que te hagas consciente de los estímulos que te rodean, cómo comunican las marcas en los más de 3.000 anuncios que ves todos los días y no replicarlo, sino detectar patrones.

Obviamente que si vas a un instituto te lo van a explicar de forma técnica y, a la vez, aspiracional ¿Notan eso “cool” de ser parte de un grupo? ¿Esa tendencia por cumplir estándares artificiales en las redes? Hoy las personas se preocupan por sacar una foto aesthetic, mostrar que salieron a comer y con quién, y ni disfrutan el plato cuando lo están comiendo. Vender ese lifestyle barato que se encuentra en el estrato más egoico y artificial de la comunidad digital es realmente preocupante, y la tendencia es a que esto se masifique cada vez más.

Está claro que ganaron ¿Pero, quienes? Los quieren una sociedad estimulada constantemente que, antes de ver cómo está el clima ese día, mire el celular para ver si le llego una notificación que le dispare ese ciclo infinito de recompensa a su cerebro que ya necesita dopamina ni bien abrió los ojos. 

Pareciera ser un análisis destructivo que se centra en todos los puntos que nos afectan como sociedad, pero en realidad lo destructivo es nuestra conducta como humanos. Olvidamos que leer un libro está bueno, que detenerse a observar una planta puede ser divertido, que compartir de verdad con otro humano también puede ser nutritivo… en fin, es, como mínimo, preocupante.

Conclusiones

Si de este blog te llevas, como mínimo, una pregunta, me parece que el trabajo ya está hecho. No estaría bueno que luego de leer esto en tu mente se repita un “tiene razón” o “no tiene razón”; me parece que podés abrirte a preguntarte cómo es tu relación con las redes sociales, con el celular, con tu entorno. Simplemente eso ya es un montón. No te olvides que todos estamos en esto y llegamos a este punto juntos.. de alguna manera desandar los pasos se hace en conjunto, pero empieza en uno mismo.

¿Qué tal si te digo que lo que creías espontáneo, como las emociones, se puede diseñar, modificar o inducir a un cambio forzado sin que te des cuenta?

Pareciera ser un capítulo de tu serie de ficción favorita, pero en realidad es la puerta de entrada a un mundo oscuro, perverso y, a la vez, desolador. Hoy quiero que interioricemos en una aventura que cambió la historia de la humanidad: el “MK-Ultra Project” desarrollado por la CIA (Central Intelligence Agency o Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos de América).

Recordemos que esta agencia fue creada en 1947, post II Guerra Mundial, pero tiene sus orígenes en la OSS (Office of Strategic Services u Oficina de Servicios Estratégicos), un servicio de inteligencia concebido para desestabilizar a las Potencias del Eje durante el conflicto global. Esto quiere decir que la CIA es una agencia de inteligencia creada postguerra y en tiempos de supuesta paz. 

En 1953 el director Allen W. Dulles toma la decisión de comenzar con la investigación de la “modificación de la conducta”. Para esto, utiliza dosis de Ácido Lisérgico Dietilamida (conocido como LSD), hipnosis, privación sensorial y electroshock, entre otras formas de manipulación. Por supuesto que muchas de estas pruebas eran con sujetos que no daban su consentimiento. Hay dos casos icónicos:


Operation Midnight Climax (OMIC) – “experimentos” en burdeles:

Este subprograma consistió en montar, de forma encubierta, espacios repletos de cámaras, micrófonos, habitaciones falsas con vidrio espejado, etcétera. La operación la condujo George Hunter White bajo la órbita de Sidney Gottlieb. El modus operandi era el siguiente:

Se les suministraba dosis de LSD a los clientes y luego eran expuestos a distintos tipos de estímulos para evaluar su comportamiento (alcohol, sexo, presión social). El objetivo era observar, a través de estas estructuras llamadas safehouses, si el sujeto se deshinibía o confesaba algún tipo de “secreto” o acto que, estando lúcido, no mencionaría ni por asomo. Esto fue como llevar el laboratorio a entornos reales con sujetos que no sabían que estaban siendo utilizados como conejillos de India. 

En 1977 el Senado de los Estados Unidos subrayó que, por la destrucción deliberada de archivos y la falta de protocolos, el daño real puede que “nunca se conozca”.

¿Qué organismo estatal que vela por la seguridad de una Nación le propiciaría semejante acto de abuso a un simple ciudadano?

“De-patterning” y “Psychic Driving” en el Allan Memorial Institute:

El Dr. Ewen Cameron era un psiquiatra que desarrolló técnicas para “reiniciar” la mente de sus pacientes, y el modus operandi contemplaba dos facetas:

  • De-Patterning: Golpes de electroshock de alta intensidad + sueño inducido prolongado + cócteles de fármacos muchas veces complementados con LSD.

  • Psychic Driving: Repetición forzada de mensajes grabados durante horas, días y semanas. 

Parte de este trabajo recibió financiamiento de, por supuesto, el proyecto MK-Ultra vía entidades fantasmas como la Society for the Investigation of Human Ecology.

El funcionamiento era el siguiente:

Tras desestructurar la mente de la persona a través de la pérdida de la memoria, se le suministraban miles de repeticiones de frases grabadas en altavoces, en ocasiones durante semanas. La búsqueda era el reaprendizaje emocional y conductual.

Tomar una mente, borrar sus recuerdos y reescribir una historia completa en ella. Suena a ciencia ficción, pero fue (y tal vez lo es) real. “Allan” era el nombre con el que se conocía al hospital en el que Cameron trabajaba, siendo considerado como una eminencia de la psiquiatría a nivel global. Uno de los casos más conocidos es este:

Lana Ponting ingresó al hospital porque tenía problemas con sus padres y un juez ordenó que la entonces adolescente de 16 años recibiera tratamiento por tener conducta "desobediente". "No me gustaba el aspecto del lugar. No parecía un hospital para mí", le dice a la BBC. 

Asi es como Lana comenzó a transitar una fase de “exploración”, mencionado así el proceso de repetir grabaciones en loop durante tiempos prolongados por el propio Cameron. "Se repetía una y otra vez: eres una chica buena, eres una chica mala", recuerda Lana.

Los registros médicos muestran que a Ponting se le administró LSD, así como fármacos como el amital sódico, un barbitúrico; desoxina, un estimulante; además de gas óxido nitroso, un sedante conocido como gas de la risa.

"Para el 30 de abril, la paciente había tenido exploraciones… se había vuelto bastante tensa y extremadamente violenta cuando se le administró óxido nitroso, lanzándose medio fuera de la cama y comenzando a gritar", escribió Cameron en uno de sus archivos médicos, que Ponting obtuvo mediante una solicitud de acceso a información.

Lo más fuerte de todo es que Lana no recordaba haber participado de los experimentos. "A veces me despierto gritando en la noche por lo que pasó", señala.

La era de la publicidad

Hoy en día, el laboratorio está en nuestra mano y se llama celular. Las estrategias de Cameron dan sus frutos y, si naciste en Argentina, probablemente sepas que “Marolio le da sabor a tu vida” o que “Quilmes es el sabor del encuentro”, o incluso que “El Koh-i-Noor es el Koh-i-Noor, poderoso el chiquitín”. No importa si naciste en otra parte del mundo, recordá algún anuncio que haya quedado grabado en tu mente.

Lo más gracioso es que es probable que todas estas frases se hayan repetido con la misma musicalidad, al tempo correcto y tal vez te hayan sacado una sonrisa. El anclaje es emocional y en tu inconsciente quedó grabado que para que un encuentro sea “sabroso”, la cerveza es importante; o que unos fideos de paquete le dan sentido a tu vida.

Los anuncios abundan en todo tipo de plataforma que consumimos, hace muchos años veíamos videos en YouTube sin ningún tipo de publicidad; hoy en día hay que pagar para no verla. Hace no mucho tiempo, Facebook era un espacio virtual donde la gente interactuaba y compartía parte de su vida con las personas que quería; hoy Meta es el grupo que posee los servicios de comunicación más usados en el mundo y reúne alrededor de 3.500.000.000 de usuarios activos diariamente. WeChat hace lo propio en China y toda persona que no la tenga instalada en su móvil no puede vivir en la sociedad, ya que no tiene acceso a ninguna billetera virtual, entre otras cosas.

En fin, estamos en la era de la digitalización y ya suena raro hablar de leer libros, estar en silencio, razonar o descubrir algo por nuestros propios medios sin preguntarle a ChatGPT o, incluso, interactuar con otro ser humano cara a cara.

Anuncios everywhere, donde vayas, donde estés, cuándo sea y cómo sea. No importa las formas, importa que tu cerebro esté siendo estimulado una y otra vez, de forma repetitiva y consistente, para que mágicamente emerja de vos el deseo de consumir algún tipo de producto. 

¿Te das cuenta? La clave está en que creas que sos vos quien toma las decisiones.

Marketing

Desde que me sumergí en el mundo del marketing y la publicidad me di cuenta que, si vivís en una ciudad grande, no es necesario que vayas a la universidad o instituto que te enseña sobre estos temas; es cuestión de que te hagas consciente de los estímulos que te rodean, cómo comunican las marcas en los más de 3.000 anuncios que ves todos los días y no replicarlo, sino detectar patrones.

Obviamente que si vas a un instituto te lo van a explicar de forma técnica y, a la vez, aspiracional ¿Notan eso “cool” de ser parte de un grupo? ¿Esa tendencia por cumplir estándares artificiales en las redes? Hoy las personas se preocupan por sacar una foto aesthetic, mostrar que salieron a comer y con quién, y ni disfrutan el plato cuando lo están comiendo. Vender ese lifestyle barato que se encuentra en el estrato más egoico y artificial de la comunidad digital es realmente preocupante, y la tendencia es a que esto se masifique cada vez más.

Está claro que ganaron ¿Pero, quienes? Los quieren una sociedad estimulada constantemente que, antes de ver cómo está el clima ese día, mire el celular para ver si le llego una notificación que le dispare ese ciclo infinito de recompensa a su cerebro que ya necesita dopamina ni bien abrió los ojos. 

Pareciera ser un análisis destructivo que se centra en todos los puntos que nos afectan como sociedad, pero en realidad lo destructivo es nuestra conducta como humanos. Olvidamos que leer un libro está bueno, que detenerse a observar una planta puede ser divertido, que compartir de verdad con otro humano también puede ser nutritivo… en fin, es, como mínimo, preocupante.

Conclusiones

Si de este blog te llevas, como mínimo, una pregunta, me parece que el trabajo ya está hecho. No estaría bueno que luego de leer esto en tu mente se repita un “tiene razón” o “no tiene razón”; me parece que podés abrirte a preguntarte cómo es tu relación con las redes sociales, con el celular, con tu entorno. Simplemente eso ya es un montón. No te olvides que todos estamos en esto y llegamos a este punto juntos.. de alguna manera desandar los pasos se hace en conjunto, pero empieza en uno mismo.